Una noche sorpresa


Una noche llego él .Toco el timbre de mi casa como lo esperaba, ya estaba decidido. Abro la puerta y no era el, solo el cartero.
Decía una nota en ella... Sé que me esperas…


De repente mi vida empezó a vivir. Tocan la puerta nuevamente abro y miro... que no piensas invitarme a entrar jajaja...
Y era el, si siempre con su sentido del humor muy original y fantasioso. Ni apenas cerré la puerta sentí su rica barba en mis mejillas, sus manos suaves como la pluma, su aroma predilecto. Sus pestañas eran tan grandes que peinaban mi rostro, mis labios respondían a sus besos y sus manos jugaban con mis cabellos... te extrañe no sabes cuánto, no lo sabes... Me lo decía al oído, empezamos juntos a caminar pegados como los siameses por toda la casa, hasta terminar por mi cuarto ya casi desnudos empezó el fuego de esta pasión me sumergí en el... éramos uno; dos hombres que se aman. Su sexo estaba rosando mi vientre, y mis manos también, tocando sus caderas hasta tocar con libido desmesurado sus  nalgas; el me hacía movimientos que yo no dejaba de verlos, su boca toco mi pene, la mimo, la acaricio, y no dejaba de responder a mis miradas yo sentía que algo de mí se salía y entraba dentro de mi algo que nacía. Algo que empezaba; veo que mis manos que cuando lo  toco gime y no para de quebrantarse mis manos tocan con dos dedos sus pechos, juego con sus bellos ah… Siento sus manos en mi también y yo también me quiebro a sus encantos su lengua enloqueció a mi ano hasta que mmm…  su ser de hombre esta dentro de mi sabe que  me duele, pero se esmera en que sea lo más delicado que pueda... Ah…
Bueno ahora toco mi turno jajaja me rio y yo le entro todo mi ser, mi manos aprisionan su vientre siento su tibieza; ya su piel humedecido me lleva hasta el estasis, siento sus enormes glúteos como se contraen a mis movimientos nos confesamos cosas y yo le respondo…
Qué pena que solo estas en mis sueños y él dice que...
Hace un año que te fuiste de mí y solo esto me quedo tu recuerdo…
El fantasma de mi gran amor; resentido huyo, al saber que yo lo delate, era un simple deseo, un simple recuerdo que una vez ame.        
                         
                                             Fin